Estabas ahí bajo todo aquel ruido, vigilando los pasos que diera hacia ti, una punzada me dijo que el viento se llevaría toda palabra y no quedaría otra cosa que la huella de tu silueta y tus labios. Así que callé, solo dije lo correcto sin hablar de más y soñé mas tarde contigo. Allí las horas no pasaron, el ruido como la marea retrocedía bajo el beso de la luna. Y tu voz me susurraba al oído secretos que hacen eco cada noche, como lluvia lejana.
jueves, 28 de marzo de 2013
la gracia
No me quieras así, eso no es amor, es odio por todo lo demás, es miedo. Como el roedor en la noche que se cuida de la lechuza, como dios ante tus pecados.
los redimidos
Esos ciegos eran felices. estaban al margen de toda la devastación y los crímenes, percibían olores a los que se habían acostumbrado, le habían puesto música a los gritos. Oraban todo el tiempo. Esos ciegos cantaban juntos, reían juntos y fueron juntos al cielo. Quienes vimos su acenso no sentimos nada. Ya no, desde hace tiempo.
los ojos cerrados
¿existe alguna cura para la melancolía? preguntaba el hombre a su amante muerta, la noche sonreía con millares de estrellas y en algún lugar lloraba lluvia. Ese día terminó mal, pero la mañana siguiente fue recibida como siempre por un coro de gallos. La cura no llegaría sino muchos años después, pero el vacío seguiría siendo tan vasto, tan mágico, tan intrigante como aquel último estertor del amor perdido.
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