Esos ciegos eran felices. estaban al margen de toda la devastación y los crímenes, percibían olores a los que se habían acostumbrado, le habían puesto música a los gritos. Oraban todo el tiempo. Esos ciegos cantaban juntos, reían juntos y fueron juntos al cielo. Quienes vimos su acenso no sentimos nada. Ya no, desde hace tiempo.
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