viernes, 11 de enero de 2013

un beso


-estoy casi seguro que mi corazón dejó de latir, no siento nada- le dije. Ella en lo que pareció una sonrisa, en una inasible fracción de segundo, se iluminó de triste belleza. cantó un par de notas más allá del tiempo y me besó. entonces me di cuenta que no estaba muerto, y lo pueril de mi pose atormentada.

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