-estoy casi seguro que mi corazón dejó de latir, no siento
nada- le dije. Ella en lo que pareció una sonrisa, en una inasible fracción de
segundo, se iluminó de triste belleza. cantó un par de notas más allá del
tiempo y me besó. entonces me di cuenta que no estaba muerto, y lo pueril de mi
pose atormentada.
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