La puerta permaneció cerrada y aun así los gritos resonaron una y otra vez en todas las habitaciones, mamá murió esa noche de miedo y yo no volví a ser quien solía ser. El campo abierto se tragó las voces, los sollozos, el pálido rostro del tiempo; y trajo consigo una brisa suave y algunos cantos de los pájaros. No te vi mas, pero te recuerdo cada día y cada noche, sin mas anhelo que el de visitar la casa que ardió hasta los cimientos y dormir en tu cuarto y soñar para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario