No se puede convencer al cuervo de ser halcón, ambos están bien como están, el uno custodia los umbrales fríos, de ello saben los necios y los sombríos. El otro lleva la muerte, siempre rápida, siempre buena, al gorrión que cruza la frontera. Y si acaso regresa el incauto del otro lado, no lo hará como bocado, ya no será mas gorrión, sino guardián o cazador.
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