El final de la fiesta
...resulta que el hombre del sombrero tenía un par de
cuchillos guardados y la foto de su mujer en el bolsillo de su camisa, cerca de
su corazón. el perro que lo acompañaba olió un pedazo de algo incomible en el
húmedo suelo de sombras danzantes, la fiesta llevaba varios días y entre el
hastío y el reproche, muchos se fueron para no regresar. Había demasiadas
risas, demasiado trago, demasiado humo. Nunca llegó el amigo esperado, ni la
dama soñada.
El perro se quedó mirando el puente del que saltó su amo. el
sombrero llegó a un nuevo puerto, quizá menos maldito, quizá mas... la luna
menguaba esa noche, como tantas otras, el perro ladró dos veces, una por cada
cuchillo.
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